El breve espacio…

Mirando, así como hablando, haciendo signos, imágenes o escribiendo, nos comunicamos con lo que nos rodea. El mundo material solo puede tener significado y solo puede ser “visto” (percibido) a través de un sistema de representación y es a través de éste que creamos significados sobre nuestro entorno (Sturken & Cartwright, 2004). Aprendemos las reglas y las convenciones para construir este universo dentro de una cultura determinada, y es la imagen y en el caso específico que nos concierne, la imagen fotográfica, el lenguaje que algunos hemos escogido para darle sentido a nuestro entorno.

Los espacios, el lugar que transitamos o habitamos pueden ser abordados desde varias perspectivas.
 Sin embargo, me gustaría aproximarme desde el lugar que tiene más que ver con la construcción de significados en la fotografía a partir de esta interacción entre “construir, habitar y enmarcar”.

León Battista Alberti en su texto De Pictura (1436) afirmaba que un cuadro era como una ventana abierta al mundo, queriendo decir que la única diferencia entre la realidad y su reproducción radicaba en la presencia circunstancial de un marco alrededor de ésta última. (Català, 2008)

Por su parte, Phillipe Dubois, en su libro El acto fotográfico, habla de que el espacio fotográfico es espacio a tomar, a sustraer y cito: “más allá de toda intención o de todo efecto de composición, el fotógrafo, de entrada, siempre corta, da un tajo, hiere lo visible. Cada vista, cada toma es ineluctablemente un golpe de hacha que retiene un trozo de lo real y excluye, rechaza, despoja el entorno (el fuera-de-marco, el fuera-de-campo,…). Sin duda, toda la violencia (y la depredación) del acto fotográfico procede en lo esencial de este gesto de cut” (p. 158).

Lorenzo Vilches, en su texto, El Rol del Lector en la Fotografía, le dedica un apartado completo a la noción del marco en la fotografía y lo define como la “limitación del espacio visual, en su aspecto externo; y como espacio de representación, en su aspecto interno.”

Vilches anota que el origen etimológico del término pertenece al campo de la teoría teatral y define el cuadro escénico como el marco de representación donde se desarrollan acciones. La puesta en escena.

Podríamos decir entonces, que bajo esta posición, la fotografía nos da una visión, una visión fragmentada del mundo y un mundo lleno de agujeros. Esos espacios y tiempos que decidimos “enmarcar” y guardar en nuestras cajas mágicas.

El marco en la fotografía, es pues el espacio de la representación, la puesta en escena.

Estas puestas, imágenes, a las que tomando prestado de Mijaíl Bajtín, podríamos denominar cronotopos, son la representación de las relaciones temporales y espaciales en las que se le da forma a la narración, al discurso fotográfico.

El lugar para la puesta en escena es el lugar donde, como fotógrafos, encuadramos la búsqueda de nuestro discurso. Podríamos hacer un pequeño recorrido por los lugares habitados, las puestas en escena, de algunos fotógrafos de la Escuela de Fotografía de la Universidad VERITAS.

Podríamos, por ejemplo, aproximarnos al lugar, desde el no-lugar de Augé, como en este trabajo de Daniela Linares, en el que encuentra el no-lugar en el vacío del culto a las apariencias, a los estereotipos, el culto a los objetos, a la compra innecesaria y desmedida, y a la costumbre de desechar, al simulacro. Daniela en su cronotopo nos habla de lo que Baudrillard denomina el “momento del espejo”. Se refiere al resultado del desdoblamiento de la mirada, la conciencia simultánea de ver y de ser vistos, de ser sujeto de la mirada del otro. De nuevo, el lugar de la puesta en escena.

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Fotografías por Daniela Linares.

 

También podríamos acercanos al no lugar desde la inclusión forzada del cuerpo en éste, en los espacios, planteando, como lo hace Mariela Víquez, que es en el no-lugar, el lugar de paso y vacío de significado en el que puede explorar su propia identidad sin que su entorno la defina.
 Inscribe su cuerpo, entonces, en lugares de paso, buscando, en esta puesta en escena, ser sujeto de su propia mirada.

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Fotografía por Mariela Víquez.

 

O a través de Priscilla Castro, quien explora San José en un intento de ponerle orden al caos. Su mirada explora el entorno buscando un orden que le devuelva la belleza al abandono y al vacío, uniendo fragmentos, recomponiendo, proponiendo nuevas lecturas del espacio que transita. Uniendo a través de sus dípticos, dos encuadres en una nueva puesta en escena.

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Fotografías por Priscilla Castro.

 

El cuerpo también es un lugar. El cuerpo marca el límite entre el “yo “y el otro. El cuerpo es el espacio personal, el lugar del placer pero también del dolor.

En el trabajo de Soraya Benson, su cuerpo se inscribe en el lugar íntimo de su espacio más cercano. Nos permite asomarnos, cual voyeurs, a través de esta ventana, a los fragmentos de su cotidianeidad. Y comparte con nosotros esta puesta en escena, crónica de su dolor.

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Fotografías por Soraya Benson.

 

Otros espacios son los cuerpos encontrados, aquellos que son otros. Encuentros furtivos, intimidades fugaces. Así son los espacios de Julia Murillo, encuentros casuales que nos muestran una ciudad de San José caravaggiesca, decadente y digna.

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Fotografías por Julia Murillo.

 

Majo Torres nos comparte varios microcosmos en los que la puesta en escena vuelve al lugar del espejo, del desdoblamiento de la mirada, de la conciencia de ver y ser vistos, del anticipar la mirada ajena y sin dejarlo ahí, ir más allá y no sólo anticipar la mirada ajena, si no, en un acto voyerístico a plena luz, tejer la trama de una puesta en escena compleja, donde el voyeur fotógrafo se convierte en el stalker acosador del voyeur sujeto. Una mirada impúdica, de quien se sabe mirado y comparte el juego casi erótico de esta puesta en escena.

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Fotografías por Majo Torres.

 

Y así volvemos a la caja mágica, escenario donde, como geógrafos dibujamos los mapas de nuestras cartografías personales y encuadramos la búsqueda de la voz que nos define. El lugar donde ponemos en escena nuestra búsqueda.

Ningún lugar está aquí o está ahí. Todo lugar es proyectado desde adentro. Todo lugar es superpuesto en el espacio.

– Oscar Hahn

 

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